Julio Anguita…

Podés compartirlo en:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

En el día de hoy quiero reflexionar en torno al gran pensador y político español, el Maestro Julio Anguita González, el califa rojo, quien fallecía hace escasos días.

¿Qué de Don Julio Anguita?

Fue don Julio un gran pensador comunista, realmente un referente de la izquierda española. Aunque yo particularmente no suscribo a la mayoría de las tesis de este gran pensador, la honestidad intelectual me obliga a mostrar mi admiración por un político defensor de sus ideas con altura intelectual.

Quienes somos amantes de la geopolítica, no podemos minimizar el papel de España en la historia (desde la conquista) y particularmente después de Franco. Es cierto que autores como Antonio García Trevijano, por la forma en que se dio la transición (la absurda “ruptura pactada”), han optado por alejarse (y denunciarla, literalmente, hasta la muerte) radicalmente de la clase política. Entiendo al gran Maestro Don Antonio, pero también entiendo a un político que hizo la lucha desde dentro, como pudo. La crítica fundamental, especialmente de los pensadores que vieron con tristeza el pacto entre un régimen (el franquista) y otro (el actual) en cara de Felipe González, se basa en el necesario fortalecimiento de las instituciones por el simple hecho de pertenecer, así el partido sea opositor, como lo era izquierda unida. El hecho mismo de ser parte, de lo que el Maestro Don Antonio llamada oligarquía de partidos (según Gerhard Leibholz, magistrado del tribunal constitucional de Bonn), llevaba consigo una ilegitimidad de origen.

Sin embargo, tampoco podemos negar la incansable lucha de un político que se entregó con cuerpo y alma como lo hizo Julio Anguita. Creo que hasta los últimos años de su vida intentó ofrecer otra mirada, siempre embebida en estudios disciplinados. Su ejemplo de vida, la austeridad, era admirable y por si misma una crítica sistémica.

Antes de invitarlos a que se deleiten con esta obra de arte de la oratoria y de las ideas, quisiera dejar una enseñanza personal que me ha dado este gran autor.

“Programa, programa, programa”.

Muchos periodistas y políticos, inclusive actuales, tomaron esta frase como algo menor. Y comenzaban, los políticos, a ejercer sus gobiernos sin planificación, es decir, sin programa. El resultado está a la vista. Este genio, antes de la unión europea, denunció la inexorable servidumbre a la que España se sometía al firmar el Tratado de Maastricht (el ingreso a la unión europea). El resultado también está a la vista.

Una curiosidad

Por último, una curiosidad. Si buscamos en youtube “el mejor discurso de la historia” nos aparece nada más ni nada menos que don Julio.

Adiós maestro

Me parece que no hay nada mejor que despedir a un político de fuste, como don Julio, recordandolo y difundiendo su curiosa forma de hacer política… ESTUDIÁNDOLA.

Podés compartirlo en:
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin